Distintas clases de hornos

El horno de oxígeno, que se empezó a utilizar en Austria después de la II Guerra Mundial, se ha convertido hoy en día en el tipo de horno más popular, incluso respecto al tradicional Martin-Siemens.

El funcionamiento de este horno se basa en el principio del convertidor Bessemer; así, el oxígeno se introduce en el horno, que tiene forma de taza, a través de un tubo o lanza refrigerado por agua, que penetra desde arriba.

El horno de oxígeno puede producir hasta 300 toneladas de acero en 45 minutos. Para obtener la misma cantidad con el horno Martin-Siemens se necesitan entre 5 y 8 horas.

Los hornos antes mencionados presentan sin embargo, la ventaja de que eliminan la necesidad de refundir y refinar de nuevo los materiales. Son, además, preferibles para hacer fundir materiales no ferrosos, como los que contienen cobre y estaño.

Los hornos Martin-Siemens están constituidos por un largo rectángulo con una bóveda baja que tiene la misión de reverberar el calor. Encima del material que se va a fundir se quema gas, petróleo combustible o alquitrán.

Las llamas son avivadas mediante aire precalentado en ambos extremos del horno, en los llamados recuperadores de calor, constituidos por un muro de ladrillos, por medio del gas procedente del horno principal.

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