Horno alto (3ª parte)

La timpa está solidamente sujeta a la mampostería del horno con apéndices de hierro dulce, y lleva por la parte de abajo unas colas de milano del mismo hierro colado del que está hecha, en las cuales se sujeta un apéndice de arcilla refractaria que penetra dentro del crisol, y que puede destruirse fácilmente con los espetones si algún accidente ocurrido en la marcha así lo exige.

La timpa debe quedar más alta que el nivel de las toberas, y sólo el apéndice de arcilla es el que debe bajar lo necesario para que el viento no pueda salir del horno sino por la parte superior. En algunos hornos se coloca en el centro de la timpa una tobera, que sólo se usa cuando hay obstrucciones en el antecrisol.

El crisol está limitado en su parte anterior por una gran piedra empotrada en el suelo, y por un murete de ladrillo refractario que recibe el nombre de dama, y cuya altura, un poco mayor que la parte baja del apéndice de arcilla adherido a la timpa, no debe, sin embargo, llegar al nivel de las toberas.

De este modo la diferente elevación a que se hallan la parte superior de la dama y la inferior de la timpa permite que exista en el antecrisol una cantidad de escorias, cuya presión, más fuerte que la del aire que sale por las toberas, impide a éste que se lance a la atmósfera directamente por entre la timpa y la dama sin atravesar la carga.

También sirve para impedir la salida del aire por esta parte la viscosidad de las materias, y una capa de carbonilla apelmazada que se coloca sobre el antecrisol. Al mismo tiempo, hallándose la parte superior de la dama a un nivel más bajo que las toberas,, no es posible que en el momento en que se deje de dar viento el metal fundido las invada y las obstruya, puesto que, antes de salir hasta ellas, desbordará forzosamente por encima de la arista culminante de la dama y correrá por la meseta.

En el centro de la parte más baja de aquella, y comunicando el exterior con el fondo del crisol, existe un agujero o piquera, destinado a hacer la sangría cuando el hierro colado ocupa ya todo el espacio de aquél.

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