Horno de aludeles (2ª parte)

Las doce filas de aludeles van colocadas sobre dos planos inclinados, el primero de los cuales se llama cabeza o primer medio plan, y el segundo rabera o segundo medio plan. Cada fila contiene por término medio cuarenta y cinco aludeles. La línea de intersección de los dos planos, cuyo nombre es quiebra, no es horizontal, sino un poco inclinada hacia uno de sus extremos para que el azogue que sale por los orificios de los aludeles y baja a ella por los planos inclinados corra a un receptáculo colocado en la parte más baja.

En la parte superior del plano de rabera hay otras cámaras llamadas camaretas, sobre las cuales existen dos chimeneas para promover el tiro. Sólo los aludeles del primer plano tienen orificio; los correspondientes a la rabera no lo tienen, y generalmente se descuida bastante la colocación de los granos de arena de que antes se ha hablado, dejando los agujeros abiertos.

 La carga de cada horno consiste en 90 ó 100 quintales métricos de mineral mezclado de todas clases, sin hacer un peso especial de cada una, variando las proporciones según las existencias, y graduando el peso de cada clase a ojo.

Esta carga incide sobre una superficie de bóveda hecha con trozos de mineral casi estéril, y cuyo objeto es, por una parte distribuir mejor la presión de una carga sobre la red, y por otra dividir la llama, evitando que la elevación brusca de temperatura de los trozos más bajos de mena, antes de establecerse bien el tiro, pudiera ocasionar salidas de azogue por el atizadero, y causar enfermedades a los operarios.

La primera capa de mena colocada sobre la referida bóveda es la solera pobre, que ocupa una altura de 0,28 a o,30 m, en el horno; inmediatamente después se coloca parte de la china que ocupa de 0,30 a 0,35 m., encima el metal, que forma una capa de 0,55 0 0,60 m.; después el resto de la china en unos 0,36 a 0,40 m., y por último las bolas.

Conforme se va elevando la carga se va tabicando con ladrillos la puerta del cargadero, y cuando se ha llegado a cerrarla por completo se termina la carga por la válvula. Cargado ya el horno, se tapan con cuidado todas las juntas con una mezcla de ceniza y agua, llamada cernada, y se enciende en el hogar una carga de monte bajo.

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