Horno de aludeles (3ª parte)

Durante ocho horas u ocho y media se continúa introduciendo combustible en el hogar, y en este tiempo se consumen unas veinte o treinta cargas, que representan de 13 a 20 quintales métricos. En este tiempo que llaman período de fuego, el cinabrio contenido en el mineral ha empezado a destilarse; su vapor se descompone, el azufre se convierte en ácido sulfúrico, y alcanza la temperatura suficiente para que siga produciéndose la descomposición,  ardiendo el azufre por espacio de otras cuarenta horas, que se denomina período de brasa, durante las cuales se termina la destilación.

En las veinticuatro horas siguientes, que constituye el período de enfrío, se abre la válvula, se limpia el hogar, se recoge y se cierne la ceniza para hacer la cernada, etc. Estos tres días forman el período de una cochura o vuelta. Cuando se termina se descarga el horno, y se vuelve a cargar con las menas. En esta operación se invierten de dos horas a dos horas y media. La carga y descarga se hace por contrata, y para el cuidado del hogar durante la cochura hay dos operarios llamados cochureros.

Cada mes, o lo que es lo mismo, cada diez cochuras, se hace una limpieza de los aludeles colocados en el primer medio plano, desenchufándolos y sacudiéndolos contra el piso para que caigan en él el azogue y los hollines que pudieran tener adheridos; esta operación se verifica cada dos meses con todos los aludeles, y al fin de cada campaña se limpian también las camaretas. La limpieza de los aludeles se llama levante cuando sólo es de la mitad, y levante general cuando es de todos. Un levante parcial dura cuatro o cinco horas, y se emplean en él de cuatro a seis personas; el general, hecho por igual número de operarios, dura tres días.

Los hollines que se recogen en estos levantes, y que tienen una composición muy complicada, sufren un batido sobre unos planos inclinados de piedra, con rodillos provistos de agujeros, operación que se denomina batir las cabezas, y el azogue que contenían, se recoge en una pileta que existe en la parte baja del referido plano. Los residuos se unen con los polvos del mineral que se producen al trocarle, y se destinan a la confección de bolas de baciscos.

En cuanto al azogue, se recoge de las piletas en baldeses, y se lleva al almacén, donde se envasa en frascos de hierro de forma cilíndrica, con tapón que entra a tornillo, y en el cual caben 33 quilogramos de metal.

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