Hornos de vapor

En esta ocasión vamos a centrar nuestra atención en los hornos a vapor. Lejos quedan los hornos de leña, en lo que la preparación era el trabajo más duro. Con estos nuevos hornos a vapor nuestra vida se hace un poquito más fácil.

En primer lugar, hay que señalar que el horno a vapor es un horno convencional, como el de casa, pero con una función determinada. Aunque las medida suelen ser de 60x60cm, existen algunas marcas con variaciones; y evidentemente numerosas marcas que fabrican este tipo de hornos, como puede ser: Electrolux, Whirpool, Bauknecht, entre otros.

La característica principal de los hornos a vapor es que se cocina, evidentemente, a vapor y con una temperatura no superior a 100º. Este tipo de hornos crea el vapor, dado que, incorporan en su interior un depósito, el cual debemos llenar con agua (una de las ventajas principales, cuando se instala el horno a vapor no necesitamos conexión a ningún desagüe ni tubería).

Otra de las ventajas que incorpora el horno a vapor en comparación con el resto de hornos, es que se consigue una cocina saludable, puesto que se conserva al máximo las proteínas a través de su clase de cocción. Además, gracias a tu sipo de cocción, se puede cocinar toda clase de repostería, verdura, pescado…

También se puede hablar de su limpieza, puesto que de ensuciar, ensucian muy poco. Este fenómeno se debe al programa de limpieza que lleva incorporado. Nosotros sólo debemos pasar una bayeta, cuando finalice el programa de limpieza, para acabar de recoger el agua que pueda quedar en el interior.

Lo último en el mercado sobre este tipo de hornos, es el modelo que integra un ventilador de aire caliente. Así pues, nos encontramos con un horno de doble función, es decir, un horno que puede ser utilizado como horno a vapor, propiamente dicho o como un horno básico, como cualquier horno de cocina. Incluso se podría usar el horno combinando las dos funciones.

Evidentemente, las recetas que puedes llegar a crear con el horno a vapor son numerosas. Además, gracias al vapor y a la baja temperatura se consiguen unos platos bien jugosos y crujientes. Y por último, un regalo: si queréis lograr una receta escandalosamente buena, probad echad unas hierbas aromáticas en el depósito de agua; o mejor, podéis combinar el depósito con agua y vino (u otros líquidos, tales como licores) para conseguir, por ejemplo, un cochinillo a la cerveza para “chuparse los dedos”.

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