Hornos industriales

Los hornos desempeñan un papel muy importante en la industria, pues la mayor parte de las reacciones químicas que afectan a los procesos industriales se desarrollan con absorción de calor.

Se emplean para generar electricidad, para refinar el petróleo crudo y los productos químicos y para calentar los metales, el vidrio y las materias plásticas a las temperaturas adecuadas para las operaciones de modelado.

Las paredes, el lecho de fusión y la bóveda de los hornos están constituidos por materiales refractarios, en general ladrillos refractarios de elevada resistencia al calor.

Las paredes de los hornos de grandes dimensiones son en realidad enormes planchas de acero revestidas con material refractario, ya que estos materiales no son capaces de soportar grandes pesos. Las paredes se mantienen refrigeradas exteriormente mediante agua que corre por un sistema de tuberías instalado en el interior de las propias paredes.

El calor generado en los hornos se obtiene por diversos métodos que utilizan distintas fuentes: electricidad, combustibles oleosos, gas, carbón, leña o incluso productos de desecho como astillas de madera o desperdicios.

Los materiales utilizados para la combustión pueden ser cargados directamente en el horno junto con los materiales que se quieren someter al calor, o bien alimentar el horno por medio de quemadores.

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