Los hornos continuos

Los hornos continuos no se apagan nunca y son siempre los más económicos. De esta clase de hornos se pueden formar tres grupos: el primero de baja y mediana temperatura; el segundo de alta temperatura con hogares ordinarios, y el tercero de alta temperatura con hogares gasógenos y recuperadores.

El primer grupo lo constituyen todos los hornos de cuba continuos empleados para la cocción de la cal, cemento, fabricación de coque, etc.

El segundo grupo lo constituyen todos los hornos de vidrio y cristal y, en general, todos los de retortas y muflas, como los que se empleaban para la fabricación de gas del alumbrado, para la del fósforo, el aluminio, el sodio, etcétera, pero todos ellos caldeados con hogares ordinarios y sin recuperadores.

El último grupo constituye, sin duda, la serie de hornos más interesante. Todos ellos parten del gasógeno, para obtener la llama dentro del laboratorio del horno, y todos ellos aprovechan el calor perdido, unas veces para producir vapor y otras para calentar el aire que más tarde sirve para calentar la misma combustión.

Tipos perfectos de esta clase de hornos son los de Siemens, aplicados a diversas industrias como la cristalería, fabricación de botellas, espejos, a la siderurgia y a la metalurgia en general. Se aplican también en industrias químicas.

Su uso se caracteriza por la economía de combustible regularidad de marcha y otras preciosas cualidades que tienen en su funcionamiento y rapidez del trabajo.

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