Más sobre hornos industriales (1ª parte)

Los laboratorios de los hornos deben armarse y atirantarse siempre con barras de hierro. Conviene, con respecto a este punto, seguir las reglas siguientes:

1ª – Procura que todas las barras se hallen fuera de los macizos, para evitar que aquellas, por el caldeo y subsiguiente dilatación, disloquen los muros, y ser más factible cualquier renovación o reparación, puesto que, cuando las barras pasan por el interior de los macizos, es casi imposible hacer penetrar una barra para sustituir otra rota o averiada.

2ª – Debe emplearse el hierro dulce con preferencia al hierro colado, y procurar que la sección de las barras sea de la forma más favorable a la resistencia. Las secciones en doble te son las más a propósito.

3ª – Hacer todos los ensambles y uniones con rosca y tuerca, a fin de que, cuando por efecto de la elevación de temperatura las barras se alarguen, pueda dárseles la longitud primitiva apretando las tuercas. A veces se introducen algunas cuñas donde el contacto no es íntimo para que las barras se apoyen en toda la extensión

Ciertos hornos, como los hornos altos de Bilbao están construidos con una armazón o camisa exterior envolvente, completamente metálica.

En el primer tipo se comprenden todos aquellos hornos que trabajan de un modo intermitente y a baja temperatura, por más que podrían trabajar continuamente. Forman este grupo todos los generadores de vapor, todos los aparatos de disolución de productos químicos en el agua, los alambiques, destiladores y calderas de fusión y concentración.

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